Tengo el placer de presentarles a Ana Serrano Soriano, profesional de la seguridad, salud y bienestar laboral, cuya trayectoria combina experiencia técnica, gestión en organizaciones y una destacada labor en divulgación dentro del sector de la PRL.
Con más de quince años de experiencia, ha desarrollado su carrera tanto en la gestión interna de la prevención como en el ámbito de la comunicación, participando en proyectos, formación y colaboraciones con entidades especializadas. Además, ha estado vinculada a iniciativas que buscan acercar la seguridad y la salud laboral a la sociedad mediante un lenguaje más accesible y cercano.
Su perfil destaca especialmente por su capacidad para conectar la prevención con las personas, impulsando espacios como #PRLONAIR, donde da visibilidad al sector a través de medios de comunicación y contenidos divulgativos.
Recientemente, ha promovido iniciativas como “El Libro de los 300”, un proyecto colaborativo que recoge experiencias reales de profesionales para poner en valor el lado humano de la prevención, dando voz a vivencias que no siempre aparecen en los manuales técnicos.
A lo largo de su trayectoria, ha combinado formación, participación en congresos y presencia en medios, consolidando una visión muy centrada en la comunicación como palanca para acercar la seguridad y salud a empresas y sociedad.
En esta entrevista, profundizamos en su recorrido, su apuesta por la divulgación y su visión sobre cómo hacer que la prevención llegue realmente a las personas.
A lo largo de tu trayectoria has combinado gestión técnica y comunicación. ¿Cómo se complementan ambas dimensiones en tu trabajo?
Antes de nada, muchísimas gracias por esta posibilidad tan cercana y amable de dar visibilidad a nuestro oficio y por contar conmigo por supuesto.
Aclaro que escribo desde el cariño y necesidad de dar visibilidad a nuestra profesión y desde lo que pienso, siento y opino.
A tu pregunta pienso que la gestión técnica y la comunicación son completamente complementarias. La gestión técnica es la base sólida de conocimiento y el rigor necesario para ser objetivos y estar seguros de lo que contamos, y la comunicación es la manera en que conectamos ese rigor técnico con la persona.
En mi trabajo, la técnica pone el «qué» y el «cómo», pero la comunicación le pone el propósito y el «para qué», convirtiendo la seguridad en algo que la gente realmente entienda y viva, no solo cumpla por imposición.
Entiendo que es la herramienta Inseparable de la técnica, la traducción de nuestro lenguaje técnico a uno cercano, atractivo y entendible, siendo nuestro papel prevencionista aquel en el que combinamos el poder experto técnico con tácticas de influencia y persuasión para generar un compromiso real en los empleados para cambiar conductas a más seguras y saludables integrando razón y emoción.
Resumiendo, el conocimiento técnico es el sustento indispensable de la seguridad, pero la curiosidad, la creatividad y la motivación comunicativa son el motor que que nos ayuda con esos cambios de conductas que queremos llevar a cabo para garantizar entornos laborales sanos, seguros y saludables.
Has apostado por acercar la prevención a través de medios como la radio o el contenido divulgativo. ¿Qué te llevó a dar ese paso?
Como a todos, la pandemia nos cambió, o nos hizo reinventarnos.
Fue por casualidad, por el don de la oportunidad y por la oportunidad que me dio Onda Aragonesa de hablar cada lunes desde ese lunes 16 de marzo de 2020.
Empecé escribiendo los programas a mano, porque cuando me confiné lo hice en mi casa del pueblo, y recuerdo que fue por skype, ni se grababan como ahora… Aún conservo los apuntes de esos primeros 3 meses y 8 días, …
Me creó la curiosidad, me encanto estar motivada cada lunes a escribir y me di cuenta que ya la radio me había conquistado para siempre.
Después de más de 200 programas (235 creo que he contado), siento y quiero pensar que algo de cultura preventiva habré logrado inculcar a los oyentes …
Mi fin, romper esa barrera técnica que nos caracteriza y humanizarla, sacarla de los despachos y llevarla al lenguaje de la calle, al «rock and roll» del día a día. La radio y el contenido divulgativo me permiten conectar, conocer a muchos profesionales, usar el humor y la curiosidad para que la prevención deje de ser una obligación y pase a ser un valor que «enamora».
En tu experiencia, ¿por qué cuesta tanto que los mensajes de seguridad lleguen de forma clara a las personas trabajadoras?
El mensaje no llega porque a menudo tratamos de imponer la razón en un mundo que se mueve por la pasión y la emoción. Necesitamos una «Meta Sexy», un propósito que conecte con el trabajador y le haga sentir que su seguridad es la base de su propia supervivencia, la de su familia y si me apuras, los mínimos para poder empezar a trabajar en bienestar (de estar bien).
Creo, además, que pecamos de exceso de tecnicismos, que no nos aprovechamos de la cantidad de canales para adecuar nuestro discurso (deberíamos de ser camaleónicos y esforzarnos por cambiar de color según el entorno) y sobre todo, mucha más empatía… Si no hay empatía, ni canales seguros de feedback, el mensaje rebota.
Nos falta simplificar lo relevante para hacerlo interesante.
Has trabajado en organizaciones y también en entornos divulgativos. ¿Qué diferencias observas en la forma de entender la prevención?
En las organizaciones suele haber un enfoque más reactivo y centrado en el cumplimiento legal, y en la sostenibilidad económica. Quizá se mide mucho el riesgo y poco el bienestar.
En el entorno divulgativo, tenemos más libertad para hablar de la promoción de la salud en un sentido holístico: felicidad, gestión del estrés, sueño, conciliación, edad, diversidad….
La gran diferencia es que en la divulgación buscamos el «compromiso libre y la gestión», mientras que en la organización tradicional aún impera demasiado el «control» (a mi parecer y con lo que yo he vivido hasta el momento…)
Iniciativas como #PRLONAIR han tenido una gran acogida. ¿Qué has aprendido del contacto directo con la audiencia?
He aprendido y sigo aprendiendo….
La experiencia de comunicar y prevenir, especialmente a través #prlonair, es un viaje de aprendizaje constante donde subrayo la importancia de saber escuchar como base de la comunicación efectiva.
He aprendido el valor de las alianzas como contribución única de cada persona, cada invitado, al bienestar común. Me ha enseñado que somos una comunidad de profesionales, «agentes de cambio», con un fuerte deseo de mejorar las cosas. Somos solidarios, donde uno no sabe de algo, nos ayudamos entre nosotros, somos red, somos comunidad.
A nivel personal, me ha enseñado que la influencia, también se entrena y que la comunicación depende al 100% de saber conectar con la realidad del otro para transformar la información técnica en soluciones efectivas…
He aprendido que comunicar es, sobre todo, escuchar y conectar.
Con proyectos como “El Libro de los 300”, pones el foco en las experiencias reales del sector. ¿Qué valor tiene compartir este tipo de vivencias?
Tiene un valor incalculable porque el aprendizaje más potente viene de los errores y de las historias vividas.
Compartir estas vivencias nos permite construir una cultura preventiva colectiva. No son solo anécdotas; son lecciones de supervivencia que ayudan a otros a no tropezar en la misma piedra. Es nuestra forma de «seguir remando juntos» para hacer del mundo un lugar más seguro y sostenible.
Compartir estas vivencias en «El Libro de los 300: Las historias que la prevención no cuenta» tiene un valor humano incalculable porque nos permite medir nuestra profesión en historias reales.
Estos relatos son los verdaderos «sillares» de nuestra cultura preventiva: vivencias puras, miedos y situaciones que nos han ocurrido y que suelen quedarse en el recuerdo… Me apetece destapar eso, y hacerlo como proyecto colaborativo.
Busco dar voz a esas historias invisibles para que el mundo entienda que detrás de cada prevencionista hay una persona con un aprendizaje humano brutal.
Al final, al unirnos como comunidad, transformamos la experiencia compartida en un legado que humaniza el sector; porque, seamos sinceros, a veces una situación surrealista te enseña mucho más sobre seguridad que diez lecciones magistrales.
Desde tu punto de vista, ¿qué errores se repiten cuando se intenta comunicar seguridad dentro de una empresa?
El error más común es seguir anclados en una estructura jerárquica y piramidal donde la seguridad se «ordena» desde arriba, instruyendo el qué y el cómo, pero sin dotar de autonomía ni fomentar la responsabilidad real del equipo.
A menudo caemos en la «burocracia mental» de emitir mensajes grises y densos, olvidando que recordamos un 80% de lo que vemos frente a solo un 20% de lo que leemos, y solemos ignorar factores críticos como la fatiga o el sueño, ese «KPI olvidado» que se confunde erróneamente con falta de motivación.
Además, se suele fallar en la escucha activa y la empatía real, recurriendo a un «teatro» que a la larga no funciona, o utilizando el «Viento del Norte» (la fuerza y el control) en lugar del «Sol» (la influencia y el liderazgo saludable), lo que genera resistencia en lugar de ese compromiso libre que buscamos.
También participas en formación y eventos. ¿Qué tipo de contenidos generan mayor impacto en los profesionales?
Aquellos que integran razón y emoción. Los contenidos que hablan de organizaciones «AFABLES» (Ágiles, Felices, Abiertas y rentables…) resuenan muchísimo porque todos queremos trabajar en lugares donde se nos valore.
Y, además, como sabemos que recordamos un 80% de lo que vemos, tenemos que tener en mente siempre tratar de potenciar el lenguaje visual y audiovisual como llave para generar una emoción real y una imagen de marca que perdure. Además, aunque innovar exige la voluntad de explorar lo inexplorado, la Inteligencia Artificial y las herramientas asociadas nos brindan un amplio espectro para continuar la investigación, siempre manteniendo el componente humano.
Destaco que la creatividad es solo la materia prima (las ideas), pero la innovación es el trabajo duro de convertir esas ideas en valor estratégico para la empresa. El mayor impacto se consigue con un propósito proyectado con visión, comunicada con entusiasmo y un lenguaje «disfrutón» que invite a los colaboradores a abandonar el piloto automático para brillar y multiplicarse dentro ese propósito común.
¿Qué papel puede jugar la comunicación para mejorar la implicación de las personas en seguridad y salud?
Es el motor absoluto. Si la información fluye como el agua de forma constante y abierta, las «raíces» (los empleados) florecen.
Una comunicación saludable, bidireccional, con la que somos capaces de conectar con el otro, reduce el absentismo, mejora el orgullo de pertenencia y fomenta la corresponsabilidad.
Cuando las personas entienden el «para qué» y se sienten escuchadas, pasan de ser sujetos pasivos a ser agentes activos del cambio, porque creen en lo que lo que hacen y para quién lo hacen, se sienten parte de la organización.
Pensando en el futuro, ¿cómo crees que evolucionará la forma de comunicar la prevención en los próximos años?
Iremos hacia una comunicación mucho más personalizada y ágil, donde la digitalización consciente sea clave. Dejaremos atrás los mensajes masivos para hablar de neurodiversidad y adaptación al individuo. El futuro es de las organizaciones que sepan gestionar el cambio a través de la resiliencia empática, equilibrando la tecnología con la humanidad.
En definitiva, comunicaremos menos «normas» y más «propósitos».
Por último: ¿Le gustaría aprovechar esta oportunidad para añadir algo más?
Me gustaría hablar del papel del liderazgo en la comunicación, desde la coherencia porque todos, desde nuestra posición, desde nuestro puesto y nuestro día a día, tenemos el poder de influir en nuestro «pequeño mundo».
Los prevencionistas somos valientes, vivimos permanentemente actualizados y tenemos el conocimiento para transformar las empresas en lugares mejores, más sanos, seguros, saludables y sostenibles. Solo necesitamos atrevernos a contar, formar, sensibilizar o informar (adecuando nuestro discurso como los camaleones) con alma y corazón, sin miedo.
No olvidemos nunca que a las personas nos mueve pasión; por eso, si logramos proyectar esa «meta sexy» y liderar desde el ejemplo, no sólo cumpliremos la norma, sino que haremos que nuestros equipos vibren con lo que hacen.
Agradecemos a Ana Serrano Soriano por su tiempo y por compartir su experiencia y conocimientos con nosotros.
Para más información, puedes seguirla en LinkedIn: Ana Serrano Soriano

Experto en Prevención de Riesgos Laborales.
Divulgo información práctica y actualizada para ayudar a empresas y profesionales a reducir riesgos y cumplir con la legislación vigente.


