Tengo el placer de presentarles a Jeffrey Medina Rivas, ingeniero industrial y especialista en seguridad integral, con una trayectoria consolidada en la gestión de riesgos, la seguridad y salud en el trabajo y la protección de activos en entornos de alta exigencia.
Con más de una década de experiencia, ha desarrollado su carrera tanto en el ámbito operativo como en la consultoría, participando en la implementación de programas de seguridad física, industrial y ocupacional en empresas multinacionales y organizaciones locales. Actualmente, es Managing Partner de PreventionArt J&C, desde donde impulsa proyectos orientados a mejorar la gestión de riesgos y fortalecer la seguridad en República Dominicana y la región,
A lo largo de su trayectoria, ha ocupado posiciones directivas en compañías como Grupo Ramos, liderando iniciativas de prevención de pérdidas, control operativo y gestión de riesgos en diferentes niveles organizativos. Además, ha participado activamente en formación, divulgación y desarrollo de equipos en materia de seguridad y salud en el trabajo.
Su perfil combina la experiencia técnica con la intervención directa en situaciones reales de emergencia, participando incluso como bombero voluntario en operativos de rescate, lo que refuerza una visión muy ligada a la realidad del terreno y a la protección de la vida como prioridad absoluta.
En esta entrevista, profundizamos en su recorrido, su visión sobre la seguridad integral y los desafíos actuales en la gestión de riesgos en organizaciones cada vez más complejas.
A lo largo de tu carrera has trabajado tanto en campo como en consultoría. ¿Cómo ha influido esa combinación en tu forma de gestionar la seguridad?
A lo largo de mi carrera he tenido la oportunidad de estar tanto en campo como en consultoría, y eso cambia completamente la forma de ver la seguridad. Conocer la operación desde adentro te da una visión mucho más amplia y realista.
Cuando has estado en terreno, entiendes que la seguridad no puede quedarse en lo normativo o lo teórico; tiene que ser práctica, aplicable y viable. Esa experiencia es la que te permite diseñar sistemas mucho más aterrizados, alineados con la realidad del negocio.
Al final, gestiono la seguridad con un enfoque estratégico, pero siempre conectado con lo que realmente ocurre en la operación.
Has estado vinculado a la prevención de pérdidas, seguridad física y salud ocupacional. ¿Cómo se integran estas disciplinas en una organización?
En la práctica, la prevención de pérdidas, la seguridad física y la salud ocupacional no son áreas separadas, sino partes de un mismo sistema de gestión del riesgo. Todo gira alrededor de proteger a las personas, los activos y garantizar la continuidad del negocio.
Ahora bien, un reto que suele aparecer es que, cuando estas áreas se integran, muchas veces quedan bajo el liderazgo de perfiles de seguridad física que no necesariamente tienen una base sólida en SST. Eso genera brechas importantes en la gestión. Integrar no es solo juntar áreas, es lograr una visión realmente multidisciplinaria, donde cada componente aporte desde su especialidad para gestionar el riesgo de forma completa.
En tu experiencia en empresas como Grupo Ramos, ¿qué dificultades aparecen cuando se intenta llevar la seguridad al nivel operativo?
Uno de los principales retos es llevar la seguridad del discurso a la operación. Muchas veces las políticas están bien diseñadas, pero no aterrizan en el día a día del colaborador. A eso se suma la resistencia al cambio y la presión constante por la productividad.
También aparece una tensión muy real con las áreas operativas, que son las que generan ingresos para el negocio, y donde a veces se tiende a ser más permisivo. Ahí es donde realmente se pone a prueba el liderazgo: en lograr el equilibrio entre producir y hacerlo de forma segura, sin negociar los principios de una verdadera cultura preventiva.
Desde tu rol actual en PreventionArt, ¿qué tipo de necesidades están planteando hoy las empresas en materia de seguridad y gestión de riesgos?
Hoy las empresas están buscando algo más que cumplimiento, pero la realidad es que, en general, en República Dominicana muchas todavía se encuentran en ese primer escalón de la cultura preventiva. Es decir, enfocadas principalmente en cumplir con lo básico.
Ahora bien, la presencia de multinacionales en el país ha empujado el estándar. Eso ha generado que cada vez más empresas quieran ir más allá del cumplimiento, integrando la seguridad al negocio, reduciendo pérdidas y tomando decisiones basadas en datos.
Ahí es donde nosotros estamos enfocados: en acompañar a las que están iniciando ese camino, pero también en potenciar a las que ya dieron el paso y quieren evolucionar. Con nuestra experiencia internacional que hemos desarrollado nos permite hacerlo de forma mucho más ágil y alineada a mejores prácticas.
Has liderado equipos en entornos exigentes. ¿Qué elementos marcan la diferencia cuando se trabaja con personas en seguridad?
La clave está en las personas. En seguridad no estamos trabajando solo con procesos, estamos trabajando con cambios de comportamiento, y ahí el liderazgo juega un rol determinante. Cuando hablamos de liderazgo, no hablamos de cualquier liderazgo, hablamos de un liderazgo que conecta, que entiende a la gente, que logra tocar las emociones y la necesidad real del trabajador. Cuando tú logras esa conexión, el cambio deja de ser impuesto y pasa a ser asumido.
Ahí es donde empiezan a construirse resultados sostenibles en el tiempo, porque la gente no cumple solo por una política, sino porque realmente desarrolla un compromiso con la seguridad.
También has participado en situaciones reales de emergencia como bombero voluntario. ¿Qué aprendizajes trasladarías de ese tipo de experiencias al ámbito empresarial?
Las emergencias te enseñan que en momentos críticos no hay espacio para improvisar, solo funciona lo que ya está entrenado. Cuando una empresa tiene planes de respuesta bien definidos para escenarios que podemos anticipar, la diferencia es clara: la respuesta es más efectiva y los impactos son mucho menores.
También hay un aprendizaje constante del terreno: la mayoría de los eventos se repiten por dos razones, o falta de formación en el personal, o fallas en mantenimiento. Por eso, el enfoque debe ser doble: preparación para emergencias y disciplina en los programas de mantenimiento.
En tu opinión, ¿qué errores se repiten con más frecuencia en la gestión de riesgos dentro de las organizaciones?
Se repiten varios errores, pero uno muy común es gestionar la seguridad de forma reactiva, esperando a que ocurra el evento para entonces actuar.
A eso se le suma que muchas veces se subestima el factor humano y no se trabaja lo suficiente con datos.
Al final, cuando no tienes información clara, la gestión pierde dirección y se vuelve mucho más difícil tomar decisiones acertadas.
La formación tiene un peso importante en tu trayectoria. ¿Qué características debe tener una formación para generar impacto en seguridad y salud?
En seguridad y salud, la formación es totalmente transversal. Aunque hay muchas cosas que se aprenden en la práctica, esta es una disciplina profundamente técnica, y ahí la formación juega un rol clave.
Para mí, el gran punto es que el prevencionista no puede quedarse estático. Estamos en un entorno donde los riesgos cambian constantemente, aparecen riesgos emergentes, la tecnología evoluciona y los contextos operativos son cada vez más complejos.
Por eso, más que formarse una vez, se trata de mantenerse actualizado de manera continua. Esa es la única forma de estar realmente a la altura de los riesgos que hoy enfrentan las organizaciones.
En un entorno donde los riesgos son cada vez más variados, ¿cómo deben prepararse las empresas para responder ante escenarios complejos o inesperados?
Las empresas tienen que prepararse desde la anticipación. Eso implica trabajar en escenarios, fortalecer sus sistemas de respuesta, integrar tecnología y, sobre todo, desarrollar capacidades internas. No se trata solo de tener planes, sino de saber ejecutarlos cuando realmente se necesitan.
Es vital contar con profesionales competentes, hoy uno de los grandes retos es precisamente ese, no siempre es fácil encontrar el talento con el nivel técnico y la experiencia que esta área requiere. Por eso, más allá de contratar, también es necesario desarrollar ese talento dentro de la organización.
Además, no basta con tener planes de emergencia o contingencia. Hay un aspecto que todavía está rezagado en muchos casos, especialmente en República Dominicana, y es la continuidad del negocio. Porque al final, no se trata solo de responder a la emergencia, sino de poder seguir operando. Ahí es donde realmente una empresa demuestra su nivel de madurez y resiliencia.
Desde tu perspectiva, ¿hacia dónde evoluciona la seguridad y salud en el trabajo en los próximos años?
La seguridad y salud va a seguir evolucionando hacia un enfoque mucho más integral. Hoy ya no hablamos solo de accidentes, hablamos de bienestar laboral, de poner a la persona en el centro y de entender el riesgo de forma más amplia.
Al mismo tiempo, vamos hacia sistemas más automatizados, con más uso de datos, menos procesos manuales y decisiones cada vez más predictivas. La inteligencia artificial va a jugar un rol importante, sobre todo para anticipar riesgos emergentes y mejorar los controles.
Al final, creo que la evolución va a estar en ese equilibrio: cómo combinamos lo humano con la tecnología para gestionar mejor el riesgo en entornos cada vez más complejos.
Por último: ¿Le gustaría aprovechar esta oportunidad para añadir algo más?
Yo diría que el gran reto sigue siendo transformar la seguridad de un requisito a un valor real dentro de las organizaciones.
Cuando eso ocurre, la seguridad deja de ser una obligación y se convierte en una ventaja competitiva.
Agradecemos a Jeffrey Medina Rivas por su tiempo y por compartir su experiencia y conocimientos con nosotros.
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Experto en Prevención de Riesgos Laborales.
Divulgo información práctica y actualizada para ayudar a empresas y profesionales a reducir riesgos y cumplir con la legislación vigente.


