El Método OCRA es un sistema técnico de evaluación ergonómica destinado a identificar, medir y gestionar el riesgo derivado de trabajos con movimientos repetitivos de las extremidades superiores. Se aplica en tareas donde intervienen de forma continuada manos, muñecas, antebrazos, codos y hombros, especialmente en actividades industriales, logísticas, sanitarias y de servicios.

Su desarrollo responde a la necesidad de disponer de una herramienta objetiva que permita valorar la probabilidad de aparición de trastornos musculoesqueléticos de origen laboral, como tendinitis, epicondilitis, síndrome del túnel carpiano o lesiones de hombro asociadas a sobrecarga funcional.

El método se basa en criterios biomecánicos, organizativos y temporales, integrando variables que influyen directamente en la carga física soportada por el trabajador durante la jornada.

Qué es el Método OCRA y para qué sirve

Dicho método cuantifica el nivel de exposición al riesgo por acciones técnicas repetitivas. Su finalidad es doble:

  • Detectar situaciones de riesgo ergonómico en tareas repetitivas.

  • Justificar técnicamente medidas preventivas, rediseño del puesto o cambios organizativos.

A diferencia de otros métodos generales, OCRA se centra de forma específica en extremidades superiores, lo que lo convierte en una herramienta habitual cuando se analizan puestos con ciclos cortos, alta frecuencia de movimientos o exigencias de precisión manual.

Ámbito de aplicación del Método OCRA

Resulta adecuado cuando concurren una o varias de las siguientes condiciones:

  • Tareas cíclicas con duración inferior a 30 segundos.

  • Uso intensivo de manos o brazos durante más de una hora por jornada.

  • Movimientos repetidos con escasa variabilidad.

  • Aplicación de fuerza manual, aunque sea moderada.

  • Posturas forzadas o mantenidas de muñeca, codo o hombro.

  • Ritmos impuestos por maquinaria, cadena o demanda externa.

Sectores habituales de aplicación:

  • Industria manufacturera y montaje.

  • Procesado alimentario.

  • Logística y preparación de pedidos.

  • Sanidad y cuidados asistenciales.

  • Limpieza profesional.

  • Hostelería y restauración.

  • Centros de manipulado y empaquetado.

El método OCRA se aplica para evaluar el riesgo de trastornos musculoesqueléticos (TME) en los miembros superiores (mano, muñeca, brazo, hombro) debido a movimientos repetitivos en el trabajo, identificando y cuantificando factores como la frecuencia, fuerza, posturas forzadas y falta de recuperación para predecir la prevalencia de TME y planificar medidas preventivas, siendo una herramienta de referencia en normativas como la ISO 11228-3 y la UNE-EN 1005-5
Imagen: Ámbito de aplicación del Método OCRA

Trastornos musculoesqueléticos asociados a movimientos repetitivos

El uso continuado de extremidades superiores sin recuperación adecuada puede generar patologías reconocidas como contingencia profesional cuando existe relación causal con el trabajo. Entre las más habituales se encuentran:

  • Tendinitis de muñeca y antebrazo.

  • Tenosinovitis de De Quervain.

  • Epicondilitis y epitrocleitis.

  • Síndrome del túnel carpiano.

  • Síndrome de hombro doloroso.

  • Lesiones por sobrecarga muscular.

La identificación precoz del riesgo mediante el Método OCRA permite actuar antes de que aparezcan lesiones irreversibles o bajas prolongadas.

Variables analizadas por el Método OCRA

El cálculo del índice OCRA se apoya en la combinación de varios factores que influyen directamente en la carga biomecánica:

Frecuencia de acciones técnicas

Se analizan los movimientos elementales realizados por minuto. Cuanto mayor es la repetición, mayor es el riesgo potencial, especialmente si no existe alternancia de tareas.

Fuerza aplicada

Se valora la intensidad de la fuerza requerida, ya sea mediante agarre, empuje, tracción o manipulación. Se tienen en cuenta tanto la fuerza máxima como la mantenida.

Posturas de trabajo

Incluye la posición de muñeca, codo y hombro durante la ejecución de la tarea. Las desviaciones articulares, elevaciones mantenidas o rotaciones forzadas incrementan la carga.

Factores complementarios

El método considera elementos adicionales que influyen en el riesgo:

  • Vibraciones.

  • Uso de guantes inadecuados.

  • Precisión elevada.

  • Superficies frías.

  • Impactos repetidos.

Tiempo de exposición y recuperación

Se analiza la duración diaria de la tarea repetitiva y la existencia de pausas, rotación de puestos o microdescansos que permitan la recuperación funcional.

Tipos de evaluación OCRA

El sistema OCRA dispone de diferentes niveles de análisis según la complejidad del puesto y el objetivo preventivo.

Checklist OCRA

Herramienta de cribado rápido que permite detectar situaciones con posible riesgo. Resulta útil en evaluaciones iniciales o en centros con gran número de puestos similares.

Índice OCRA

Análisis cuantitativo detallado que proporciona un valor numérico de exposición. Requiere observación técnica, medición de tiempos y conocimiento ergonómico especializado.

Análisis OCRA multitarea

Aplicable cuando el trabajador realiza varias tareas repetitivas distintas a lo largo de la jornada. Permite valorar la carga acumulada total.

Interpretación de resultados del Método OCRA

El resultado final se expresa mediante un índice que se compara con valores de referencia. Según el rango obtenido, se establecen distintos niveles de intervención:

método ocra ejemplo pdf
Imagen: Niveles de riesgo de exposición

La interpretación del índice OCRA debe realizarse de forma conjunta con la observación directa del puesto y la información médica disponible. El valor numérico por sí solo no refleja completamente la exposición real si no se contrasta con cómo se ejecuta la tarea en condiciones habituales de trabajo, la organización de los tiempos, los ritmos productivos y el uso efectivo de herramientas.

La observación permite identificar variaciones posturales, esfuerzos no previstos, ausencia de recuperación funcional o diferencias entre turnos que influyen en la carga real sobre las extremidades superiores. A su vez, los datos de vigilancia de la salud aportan información sobre síntomas, antecedentes de lesiones y repetición de patologías que pueden exigir intervención incluso con índices intermedios.

La integración de estos tres elementos facilita priorizar medidas preventivas, ajustar el puesto a trabajadores especialmente sensibles y justificar actuaciones técnicas u organizativas. Este enfoque garantiza que las decisiones preventivas respondan a la realidad del trabajo y no únicamente a un resultado matemático.

Marco legal aplicable a la evaluación OCRA

La utilización del Método OCRA se integra dentro de las obligaciones generales de evaluación y control de riesgos ergonómicos.

Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales

Establece el deber del empresario de garantizar la seguridad y salud de los trabajadores mediante la evaluación de riesgos y la adopción de medidas preventivas. Los riesgos derivados de la carga física y los movimientos repetitivos quedan incluidos dentro de este marco.

Real Decreto 39/1997, Reglamento de los Servicios de Prevención

Determina la necesidad de aplicar métodos adecuados y técnicamente válidos para la evaluación de riesgos, ajustados a la naturaleza del trabajo.

Real Decreto 487/1997 sobre manipulación manual de cargas

Aunque centrado en cargas, aporta criterios sobre esfuerzo físico y sobrecarga que resultan compatibles con la aplicación del Método OCRA en tareas repetitivas.

Normativa europea y criterios técnicos

Las directivas europeas sobre seguridad y salud en el trabajo y las normas técnicas relacionadas con ergonomía respaldan el uso de métodos como OCRA para la evaluación específica de extremidades superiores.

Guías técnicas y NTP

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo reconoce el Método OCRA como herramienta válida para evaluar riesgos por movimientos repetitivos, siempre que sea aplicado por personal competente.

Obligaciones empresariales relacionadas con el Método OCRA

La evaluación mediante OCRA no es un fin en sí mismo. Conlleva responsabilidades claras:

  • Identificar puestos con exposición repetitiva.

  • Evaluar el riesgo con metodología adecuada.

  • Planificar medidas correctoras cuando proceda.

  • Informar y formar a los trabajadores.

  • Adaptar el trabajo a la persona.

  • Revisar la evaluación ante cambios en el puesto.

El incumplimiento puede derivar en responsabilidades administrativas, recargos de prestaciones o responsabilidades civiles.

Medidas preventivas tras una evaluación OCRA

Las actuaciones deben priorizar la eliminación o reducción del riesgo en origen. Entre las más habituales se encuentran:

Medidas técnicas

  • Rediseño del puesto de trabajo.

  • Ajuste de alturas y alcances.

  • Automatización parcial de tareas repetitivas.

  • Mejora de herramientas y útiles.

Organizativas

  • Rotación de tareas.

  • Limitación del tiempo de exposición.

  • Introducción de pausas estructuradas.

  • Variación de ciclos de trabajo.

Formativas

  • Formación específica en ergonomía.

  • Entrenamiento en técnicas de trabajo seguras.

  • Concienciación sobre signos precoces de sobrecarga.

Equipos de protección individual

Aunque no eliminan el riesgo, pueden contribuir a reducirlo en determinados casos:

  • Guantes ergonómicos adecuados a la tarea.

  • Sistemas antivibración cuando proceda.

Aplicación práctica del Método OCRA en la empresa

Para obtener resultados fiables, la evaluación debe seguir un proceso estructurado:

  1. Identificación de tareas repetitivas.

  2. Observación directa del puesto.

  3. Medición de tiempos y frecuencias.

  4. Valoración de fuerza y posturas.

  5. Cálculo del índice OCRA.

  6. Interpretación técnica.

  7. Propuesta de medidas.

  8. Seguimiento y revisión.

La participación del trabajador aporta información real sobre ritmos, molestias y dificultades no visibles durante la observación puntual.

Recurso recomendado

Si necesitas aplicar correctamente el Método OCRA, documentar evaluaciones ergonómicas o disponer de herramientas prácticas para el día a día preventivo, el Libro de 100 checklists ofrece listas técnicas estructuradas para análisis de puestos, control de riesgos ergonómicos y verificación de medidas correctoras.

Un recurso pensado para profesionales de prevención que requieren criterios claros, aplicables y alineados con la normativa vigente, sin pérdida de tiempo ni interpretaciones ambiguas.

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