La actualización de la ISO 3941:2026 introduce una modificación de gran alcance en la clasificación de los incendios: la creación del fuego tipo L, asociado de forma específica a las baterías de iones de litio. No se trata de un ajuste menor, sino del reconocimiento explícito de que los incendios derivados del almacenamiento y uso de energía electroquímica presentan un comportamiento propio que no puede seguir tratándose como fuego convencional.
La norma, elaborada por la International Organization for Standardization, revisa y armoniza la clasificación de los incendios atendiendo a la naturaleza real del combustible, con el objetivo de reducir interpretaciones erróneas y mejorar la eficacia tanto de la prevención como de la intervención.
Qué es el fuego tipo L
El fuego tipo L identifica los incendios originados en celdas y baterías de iones de litio sin presencia de litio metálico, caracterizados por una serie de fenómenos que los diferencian claramente de las clases tradicionales:
Fuga térmica con generación autónoma de calor.
Liberación de gases inflamables y tóxicos.
Capacidad de re-ignición espontánea tras una extinción aparente.
Alta dificultad de control y extinción definitiva.
Estos incendios no encajan de forma adecuada en las clases A, B, C o D, y su gestión como fuegos eléctricos o metálicos ha demostrado generar errores operativos, especialmente en la selección de agentes extintores y en la planificación de emergencias.
Por qué este cambio era necesario
Durante años, la respuesta frente a incendios de baterías de litio se ha basado en criterios heredados de otras clases de fuego, sin una base científica sólida que justificara dichas decisiones. La experiencia acumulada en incendios reales en entornos industriales, centros logísticos, aparcamientos y sistemas de movilidad eléctrica ha puesto de manifiesto que:
El riesgo de re-ignición persiste incluso horas después del control inicial.
El enfriamiento prolongado resulta más determinante que la sofocación inmediata.
La toxicidad de los gases liberados incrementa el riesgo para intervinientes y personas expuestas.
La creación del fuego tipo L permite identificar correctamente el riesgo y abordarlo con criterios técnicos ajustados. En prevención, nombrar de forma adecuada un peligro condiciona directamente la calidad de su gestión.
Clasificación tradicional de los fuegos: situación previa
Hasta ahora, la referencia normativa más utilizada en Europa ha sido la UNE-EN 2:1994/A1:2005, que establece cinco clases de fuego según la naturaleza del combustible:
Clase A: sólidos que forman brasas (madera, papel, tejidos).
Clase B: líquidos inflamables y sólidos licuables (gasolina, ceras, plásticos).
Clase C: gases inflamables (butano, propano, metano).
Clase D: metales combustibles (magnesio, sodio, aluminio en polvo).
Clase F: aceites y grasas en aparatos de cocina profesional (incorporada en 2005).
Conviene recordar que no existe la clase E. La electricidad no constituye un tipo de combustible, sino una fuente de ignición o un factor de riesgo añadido.
Comparativa entre UNE-EN 2 y la ISO 3941:2026
La ISO 3941:2026 mantiene la estructura general de la clasificación, pero introduce ajustes técnicos y, por primera vez, incorpora una nueva clase específica para baterías de litio. La siguiente tabla resume los cambios más relevantes:
| Clase | Normativa UNE-EN 2 | ISO 3941:2026 | Observaciones técnicas |
|---|---|---|---|
| A | Sólidos | Sólidos | Sin modificaciones sustanciales. |
| B | Líquidos inflamables | Líquidos y sólidos licuables | Mayor atención a la polaridad del combustible. |
| C | Gases inflamables | Gases inflamables | Sin cambios. |
| D | Metales combustibles | Metales combustibles | Se mantienen los criterios actuales. |
| F | Aceites y grasas de cocina | Medios de cocción | Ajuste terminológico sin impacto operativo. |
| L (nueva) | No existe | Baterías de iones de litio | Riesgo electroquímico y térmico específico.
|
La norma especifica expresamente que la clase L se aplica solo cuando no existe litio metálico. En presencia de litio metálico puro, el incendio continúa clasificándose como clase D.
Impacto directo en la prevención de riesgos laborales
Desde el punto de vista de la seguridad y salud laboral, la incorporación del fuego tipo L obliga a revisar de forma inmediata:
Evaluaciones de riesgos en actividades con baterías de litio.
Procedimientos de carga, almacenamiento y mantenimiento.
Contenidos formativos dirigidos a personal técnico y operativo.
Sectores como logística, mantenimiento industrial, talleres de vehículos eléctricos, centros de datos, instalaciones con sistemas UPS o flotas electrificadas quedan directamente afectados.
Formar profesionales únicamente en la clasificación clásica, sin incorporar el fuego tipo L, implica prepararlos para un escenario que ya no se corresponde con la realidad técnica actual.
Una norma técnica que se adelanta a la regulación
Aunque la ISO 3941:2026 no tiene carácter legal directo, su peso técnico es determinante. Su contenido será previsiblemente incorporado a futuras guías técnicas, documentos de aseguradoras, criterios de inspección y revisiones reglamentarias.
El mensaje que traslada la norma es claro: los incendios de baterías de litio no constituyen una excepción puntual, sino una categoría propia de riesgo derivada de la transición energética y tecnológica.
Implicaciones prácticas en formación y exámenes técnicos
En entornos formativos y selectivos, el conocimiento de la clase L adquiere especial importancia:
En pruebas teóricas actualizadas, ya no es correcto afirmar que esta clase no existe.
En supuestos prácticos relacionados con vehículos eléctricos, patinetes o sistemas de almacenamiento, justificar la intervención atendiendo a la naturaleza electroquímica del fuego demuestra un nivel técnico superior.
Conocer la ISO 3941:2026 no sustituye a la normativa vigente, pero sí aporta una ventaja clara en la interpretación correcta del riesgo.
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