¿Qué se entiende por “riesgo laboral grave e inminente”?

El riesgo laboral grave e inminente es una de las situaciones más serias que pueden darse dentro de la Prevención de Riesgos Laborales, ya que implica la posibilidad real de que un trabajador sufra un daño importante para su salud o su vida en un plazo muy corto de tiempo. Comprender correctamente qué se entiende por riesgo laboral grave e inminente resulta determinante para actuar de forma rápida, proteger a las personas trabajadoras y cumplir con las obligaciones preventivas establecidas en la normativa vigente.

Este concepto no se limita a una apreciación subjetiva del peligro, sino que responde a criterios técnicos y legales que permiten identificar cuándo un riesgo exige medidas inmediatas, incluida la paralización de la actividad laboral si fuera necesario.

Definición de riesgo laboral grave e inminente

Se considera riesgo laboral grave e inminente aquel que resulta probable que se materialice en un futuro inmediato y que pueda suponer un daño serio para la salud del trabajador. La gravedad hace referencia a la magnitud del posible daño, mientras que la inminencia se relaciona con la cercanía temporal de su aparición.

No es necesario que el daño se haya producido para que exista este tipo de riesgo. Basta con que haya una alta probabilidad de que ocurra de manera inmediata si no se adoptan medidas correctoras urgentes. Por ejemplo, una estructura inestable a punto de colapsar, una fuga de gas en un espacio cerrado o la exposición repentina a agentes químicos peligrosos sin protección.

Elementos que caracterizan un riesgo laboral grave e inminente

Para identificar correctamente un riesgo laboral grave e inminente es necesario valorar varios factores de forma conjunta. Entre los más relevantes se encuentran:

Probabilidad elevada de daño
El riesgo no es hipotético ni remoto. Existe una posibilidad real de que el accidente o la afectación a la salud se produzca de manera casi inmediata.

Consecuencias severas para la salud
El daño potencial puede incluir lesiones graves, enfermedades profesionales de rápida evolución o incluso situaciones con resultado mortal.

Ausencia o fallo de las medidas preventivas
Suele darse cuando los sistemas de protección colectiva o individual no existen, son insuficientes o han dejado de funcionar de forma adecuada.

Necesidad de actuación urgente
La situación no admite demoras. Cualquier retraso en la intervención puede aumentar de forma notable el riesgo para las personas expuestas.

Ejemplos habituales de riesgo laboral grave e inminente

En el ámbito de la seguridad y salud en el trabajo, existen múltiples situaciones que pueden encajar dentro de esta definición. Algunos ejemplos frecuentes son:

  • Trabajos en altura sin sistemas anticaídas en buen estado.

  • Riesgo eléctrico por instalaciones defectuosas con partes activas accesibles.

  • Presencia de atmósferas explosivas o inflamables sin control.

  • Derrumbes o desprendimientos en obras o excavaciones sin apuntalamiento.

  • Exposición repentina a agentes químicos muy tóxicos sin equipos de protección.

  • Máquinas sin resguardos que pueden causar atrapamientos graves.

En todos estos casos, la probabilidad de daño y la gravedad de las consecuencias hacen necesaria una intervención inmediata.

Diferencia entre riesgo grave e inminente y otros tipos de riesgo laboral

No todos los riesgos laborales alcanzan la consideración de graves e inminentes. Es importante diferenciarlos de otras situaciones preventivas habituales:

Riesgo laboral general
Son aquellos presentes en el puesto de trabajo que pueden causar daños, pero cuya probabilidad o consecuencias no son tan elevadas ni inmediatas.

Riesgo grave pero no inminente
El daño potencial puede ser serio, pero no existe una alta probabilidad de que se materialice de forma inmediata, como ciertas exposiciones prolongadas.

Riesgo inminente pero de menor gravedad
Puede existir una alta probabilidad de incidente, pero con consecuencias leves, como pequeños cortes o golpes.

Solo cuando coinciden gravedad e inmediatez se activa el protocolo específico de actuación frente al riesgo laboral grave e inminente.

Obligaciones de la empresa ante un riesgo laboral grave e inminente

Cuando se detecta un riesgo laboral grave e inminente, la empresa tiene responsabilidades claras y directas en materia de seguridad en el trabajo. Entre ellas destacan:

Información inmediata a los trabajadores
Las personas afectadas deben ser informadas sin demora sobre la existencia del riesgo y las medidas adoptadas para su control.

Adopción de medidas urgentes
Es obligatorio actuar de forma inmediata para eliminar o reducir el riesgo, incluso si ello implica detener procesos productivos.

Interrupción de la actividad si es necesario
Cuando no es posible controlar el riesgo de manera inmediata, la empresa debe paralizar la actividad y evitar la exposición de los trabajadores.

Garantía de protección efectiva
No se puede exigir a los trabajadores que continúen su labor si persiste el peligro grave e inmediato.

El incumplimiento de estas obligaciones puede dar lugar a responsabilidades administrativas, civiles e incluso penales.

Derechos de los trabajadores ante un riesgo laboral grave e inminente

El reconocimiento del riesgo laboral grave e inminente también otorga derechos específicos a las personas trabajadoras. Entre los más importantes se encuentran:

Derecho a interrumpir la actividad
El trabajador puede abandonar su puesto de trabajo cuando considere, con motivos razonables, que existe un riesgo grave e inmediato para su salud o su vida.

Derecho a no sufrir represalias
La interrupción de la actividad en estas circunstancias no puede suponer sanción ni perjuicio alguno para el trabajador.

Derecho a la información y formación
Los trabajadores deben conocer los riesgos existentes y saber cómo actuar ante situaciones de emergencia.

Derecho a la participación preventiva
A través de los representantes de los trabajadores y delegados de prevención, se puede exigir la adopción de medidas correctoras.

Estos derechos refuerzan la cultura preventiva y permiten una reacción rápida ante situaciones peligrosas.

Actuación de los delegados de prevención en situaciones graves e inminentes

Los delegados de prevención desempeñan un papel relevante cuando se detecta un riesgo laboral grave e inminente. Entre sus funciones se encuentran:

  • Exigir a la empresa la adopción de medidas inmediatas.

  • Proponer la paralización de la actividad cuando el riesgo no pueda controlarse.

  • Acompañar a los técnicos en la evaluación urgente de la situación.

  • Informar y asesorar a los trabajadores afectados.

Su intervención contribuye a una gestión más eficaz del riesgo y a la protección de la salud colectiva.

Procedimiento ante la detección de un riesgo laboral grave e inminente

Ante una situación de este tipo, es recomendable seguir un procedimiento claro y estructurado:

  1. Identificación del peligro por parte del trabajador, mando intermedio o técnico de prevención.

  2. Comunicación inmediata a la empresa y a los responsables de seguridad.

  3. Evaluación urgente del riesgo, sin esperar a revisiones periódicas.

  4. Aplicación de medidas correctoras inmediatas, priorizando la eliminación del riesgo.

  5. Paralización de la actividad si no se puede garantizar la seguridad.

  6. Reanudación del trabajo solo cuando el riesgo haya sido controlado.

Este procedimiento ayuda a evitar accidentes graves y a cumplir con las exigencias preventivas.

Importancia de la formación preventiva frente a riesgos graves e inminentes

La formación en prevención resulta determinante para identificar y actuar ante un riesgo laboral grave e inminente. Un trabajador formado es capaz de:

  • Reconocer señales de peligro inmediato.

  • Actuar con rapidez y criterio ante situaciones anómalas.

  • Utilizar correctamente los equipos de protección.

  • Comunicar el riesgo de forma eficaz.

La falta de formación aumenta la probabilidad de accidentes y dificulta la gestión de emergencias.

Relación del riesgo laboral grave e inminente con la evaluación de riesgos

La evaluación de riesgos es la herramienta preventiva que permite detectar situaciones potencialmente peligrosas antes de que se conviertan en graves e inmediatas. No obstante, pueden surgir escenarios no previstos o cambios repentinos que generen un riesgo de estas características.

Por ello, la evaluación debe ser un proceso dinámico, revisándose cuando cambian las condiciones de trabajo, se introducen nuevas tareas o se producen incidentes relevantes.

Consecuencias de no actuar ante un riesgo laboral grave e inminente

La falta de actuación frente a este tipo de riesgo puede tener consecuencias muy serias:

  • Accidentes de trabajo con lesiones graves o mortales.

  • Aparición de daños irreversibles para la salud.

  • Responsabilidades legales para la empresa.

  • Deterioro del clima laboral y pérdida de confianza.

La prevención eficaz no solo protege a los trabajadores, sino que también evita sanciones y costes derivados de accidentes.

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