Las lesiones osteomusculares representan uno de los problemas más frecuentes en el entorno laboral y afectan directamente a la salud de las personas trabajadoras y al funcionamiento de las empresas.
Saber qué se debe hacer en caso de lesiones osteomusculares permite actuar de forma adecuada desde el primer momento, reducir la gravedad del daño y evitar recaídas.
Estas lesiones están estrechamente relacionadas con las condiciones de trabajo, los movimientos repetitivos, las posturas forzadas y la manipulación manual de cargas, por lo que su correcta gestión es una prioridad dentro de la prevención de riesgos laborales.
Qué son las lesiones osteomusculares y cómo se producen en el trabajo
Las lesiones osteomusculares son daños que afectan a músculos, tendones, ligamentos, nervios, articulaciones y estructuras de soporte del aparato locomotor. En el ámbito laboral suelen desarrollarse de manera progresiva, aunque también pueden aparecer de forma repentina tras un esfuerzo excesivo o un movimiento inadecuado.
Entre las situaciones más habituales que favorecen su aparición se encuentran:
Movimientos repetitivos durante la jornada laboral
Posturas mantenidas durante largos periodos de tiempo
Manipulación manual de cargas sin técnicas adecuadas
Aplicación de fuerza excesiva
Ritmos de trabajo elevados
Falta de pausas o descansos suficientes
Estas condiciones pueden provocar sobrecargas, inflamaciones y microtraumatismos que, con el tiempo, derivan en lesiones de mayor gravedad.
Tipos más frecuentes de lesiones osteomusculares laborales
Dentro del entorno de trabajo existen varios tipos de lesiones osteomusculares que se repiten con frecuencia:
Lumbalgias y dorsalgias
Cervicalgias
Tendinitis
Epicondilitis
Síndrome del túnel carpiano
Bursitis
Contracturas musculares
Cada una de ellas presenta síntomas diferentes, pero todas comparten una relación directa con la organización del trabajo y las condiciones ergonómicas.
Qué se debe hacer en caso de lesiones osteomusculares en el trabajo
Cuando aparece una lesión osteomuscular, es importante actuar de manera ordenada y conforme a los procedimientos preventivos establecidos en la empresa.
Actuación inmediata ante la aparición de síntomas
Ante los primeros signos de dolor, rigidez, hormigueo o pérdida de fuerza, se deben seguir estas pautas:
Interrumpir la actividad que genera la molestia
Evitar forzar la zona afectada
Comunicar la situación al responsable directo
Informar al servicio de prevención
Actuar con rapidez ayuda a evitar que la lesión avance y se convierta en un problema de mayor duración.
Evaluación médica y seguimiento sanitario
Una vez comunicada la situación, la persona trabajadora debe ser valorada por personal sanitario especializado. Esta evaluación permite:
Determinar el tipo de lesión
Valorar su origen laboral
Establecer el tratamiento adecuado
Definir la necesidad de adaptación del puesto
El seguimiento médico es necesario para comprobar la evolución y evitar recaídas tras la reincorporación.
Adaptación del puesto de trabajo tras una lesión osteomuscular
La adaptación del puesto resulta una medida preventiva eficaz cuando se detecta una lesión osteomuscular. Puede incluir:
Modificación de tareas
Ajustes en la altura de mesas o equipos
Reducción de cargas manipuladas
Cambios en la organización del trabajo
Introducción de ayudas mecánicas
Estas acciones permiten continuar la actividad laboral sin agravar la lesión y favorecen una recuperación adecuada.
Medidas preventivas para evitar lesiones osteomusculares
La prevención es la mejor herramienta para reducir la aparición de lesiones osteomusculares en el entorno laboral.
Evaluación de riesgos relacionados con el aparato locomotor
La evaluación de riesgos debe identificar tareas que puedan generar daños osteomusculares. Se analizan factores como:
Posturas de trabajo
Movimientos repetidos
Fuerza aplicada
Tiempo de exposición
Diseño del puesto
A partir de esta evaluación se establecen medidas preventivas adaptadas a cada actividad.
Formación e información a las personas trabajadoras
La formación en prevención permite que las personas trabajadoras conozcan:
Técnicas correctas de manipulación manual de cargas
Posturas adecuadas
Uso correcto de equipos de trabajo
Importancia de las pausas
Una plantilla formada reduce de forma notable la aparición de lesiones.
Organización del trabajo y pausas
Una adecuada organización del trabajo contribuye a disminuir la carga física. Algunas medidas eficaces son:
Alternancia de tareas
Pausas programadas
Reducción de la repetitividad
Distribución equilibrada de esfuerzos
Estas acciones ayudan a evitar la sobrecarga muscular.
Papel de la ergonomía en la prevención de lesiones osteomusculares
La ergonomía tiene un papel determinante en la reducción de lesiones osteomusculares. Su aplicación permite adaptar el trabajo a la persona y no al revés.
Diseño ergonómico del puesto de trabajo
Un puesto de trabajo bien diseñado tiene en cuenta:
Altura adecuada de superficies
Alcance correcto de herramientas
Espacio suficiente para moverse
Iluminación apropiada
Estos elementos reducen tensiones innecesarias en el cuerpo.
Uso de equipos y herramientas adecuadas
El uso de herramientas adaptadas disminuye el esfuerzo físico. Entre ellas destacan:
Carretillas y sistemas de elevación
Asientos regulables
Soportes ajustables para pantallas
Herramientas con diseño ergonómico
Su correcta utilización reduce el riesgo de lesión.
Reincorporación laboral tras una lesión osteomuscular
La vuelta al trabajo tras una lesión osteomuscular debe realizarse de forma progresiva y controlada.
Plan de reincorporación progresiva
Un plan adecuado puede incluir:
Reducción temporal de la carga de trabajo
Limitación de determinadas tareas
Revisión periódica del estado de salud
Ajustes continuos del puesto
Este proceso favorece una recuperación completa.
Importancia de la vigilancia de la salud
La vigilancia de la salud permite detectar posibles recaídas o nuevas molestias. A través de revisiones periódicas se puede comprobar si las medidas adoptadas son suficientes o si es necesario realizar nuevos cambios.
Responsabilidades de la empresa y de la persona trabajadora
La gestión de las lesiones osteomusculares implica una responsabilidad compartida.
Obligaciones de la empresa
La empresa debe:
Evaluar los riesgos
Aplicar medidas preventivas
Facilitar formación
Adaptar el puesto cuando sea necesario
Garantizar la vigilancia de la salud
Estas actuaciones protegen la seguridad y salud de la plantilla.
Compromiso de la persona trabajadora
Por su parte, la persona trabajadora debe:
Seguir las indicaciones preventivas
Utilizar correctamente los equipos
Comunicar molestias de forma temprana
Participar en las acciones formativas
La colaboración es necesaria para reducir los riesgos.
Consecuencias de no actuar ante lesiones osteomusculares
No intervenir de forma adecuada ante una lesión osteomuscular puede provocar:
Agravamiento del daño
Aparición de dolencias crónicas
Incremento de bajas laborales
Disminución de la capacidad de trabajo
Impacto negativo en la productividad
Por ello, la actuación temprana y preventiva es imprescindible.
Importancia de la prevención de lesiones osteomusculares en la empresa
Las lesiones osteomusculares suponen un elevado número de ausencias laborales. Implementar medidas preventivas no solo protege la salud de las personas trabajadoras, sino que también mejora la organización interna y reduce costes asociados a bajas y sustituciones.
Una correcta gestión de estos riesgos demuestra el compromiso de la empresa con la seguridad en el trabajo y el bienestar de su plantilla.
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