Un riesgo psicológico es la probabilidad de que las condiciones de trabajo relacionadas con la organización, el contenido del puesto o las relaciones laborales produzcan efectos negativos en la salud mental, emocional o social de las personas trabajadoras. El riesgo psicológico aparece cuando las exigencias del trabajo superan la capacidad de adaptación del trabajador o cuando el entorno laboral genera tensión mantenida en el tiempo.
En el ámbito de la Prevención de Riesgos Laborales, los riesgos psicológicos forman parte de los denominados riesgos psicosociales, y su identificación y control es obligatoria dentro de la evaluación de riesgos de cualquier organización.
Qué se considera un riesgo psicológico en el trabajo
Un riesgo psicológico en el trabajo se manifiesta cuando determinados factores laborales pueden provocar estrés, ansiedad, alteraciones del estado de ánimo, problemas de concentración o desgaste emocional. No se trata de situaciones puntuales, sino de condiciones que se mantienen de forma continuada y afectan al bienestar del trabajador.
Entre los principales elementos que definen un riesgo psicológico destacan:
Exigencias laborales excesivas o mal distribuidas
Falta de autonomía en el desempeño del puesto
Ambigüedad en las funciones y responsabilidades
Escaso apoyo por parte de mandos o compañeros
Inseguridad laboral o cambios organizativos frecuentes
Conflictos interpersonales persistentes
Estos factores, si no se gestionan adecuadamente, pueden derivar en daños para la salud y afectar también al rendimiento y a la convivencia en la empresa.
Diferencia entre riesgo psicológico y daño psicológico
Es importante diferenciar entre riesgo psicológico y daño psicológico. El riesgo psicológico es la causa potencial, mientras que el daño psicológico es la consecuencia.
Riesgo psicológico: condición de trabajo que puede generar un problema de salud.
Daño psicológico: trastorno o alteración que ya se ha producido, como estrés laboral crónico, ansiedad o agotamiento emocional.
La prevención actúa sobre el riesgo, no cuando el daño ya está presente. Por este motivo, la detección temprana y la evaluación periódica son herramientas imprescindibles dentro del sistema preventivo.
Principales tipos de riesgos psicológicos laborales
Riesgo psicológico por carga de trabajo
La carga de trabajo se convierte en un riesgo psicológico cuando el volumen, el ritmo o la complejidad de las tareas no se ajustan al tiempo disponible o a los recursos existentes. Puede tratarse tanto de sobrecarga como de infracarga, ya que ambas situaciones generan malestar y desmotivación.
Consecuencias habituales:
Estrés sostenido
Dificultades para desconectar fuera del horario laboral
Riesgo psicológico por falta de control y autonomía
Cuando el trabajador no tiene margen para organizar su tarea, tomar decisiones o participar en los procesos que afectan a su puesto, aumenta la sensación de indefensión. Esta situación es especialmente relevante en entornos muy jerarquizados o con procedimientos rígidos.
Efectos más frecuentes:
Tensión emocional
Baja implicación
Sensación de inutilidad profesional
Riesgo psicológico por conflictos laborales
Los conflictos no gestionados con compañeros, mandos intermedios o responsables generan un entorno de trabajo hostil. Este tipo de riesgo psicológico se intensifica cuando existe comunicación deficiente o estilos de liderazgo inadecuados.
Puede derivar en:
Mal clima laboral
Ansiedad anticipatoria
Aislamiento social en el trabajo
Riesgo psicológico por inseguridad laboral
La incertidumbre sobre la continuidad del empleo, cambios constantes en las condiciones de trabajo o falta de información clara generan preocupación permanente. Este riesgo psicológico es habitual en procesos de reorganización o en sectores con alta rotación.
Impacto en la salud:
Alteraciones del sueño
Irritabilidad
Dificultad para concentrarse
Riesgo psicológico por acoso laboral
El acoso laboral es uno de los riesgos psicológicos más graves. Se caracteriza por conductas repetidas de hostigamiento, humillación o aislamiento, ya sea de forma vertical u horizontal.
Sus consecuencias pueden ser severas:
Trastornos de ansiedad
Depresión
Baja prolongada
La empresa debe disponer de protocolos específicos para prevenir y actuar frente a estas situaciones.
Cómo se evalúa un riesgo psicológico
La evaluación del riesgo psicológico forma parte de la evaluación general de riesgos laborales. Para ello se utilizan métodos y herramientas específicas que analizan factores organizativos y sociales del trabajo.
Entre los procedimientos más habituales se encuentran:
Cuestionarios validados de factores psicosociales
Entrevistas individuales o grupales
Análisis de indicadores internos como absentismo o rotación
La evaluación debe realizarse de forma periódica y siempre que se produzcan cambios relevantes en la organización del trabajo.
Medidas preventivas frente al riesgo psicológico
La prevención del riesgo psicológico requiere actuar sobre la organización del trabajo y no únicamente sobre la persona trabajadora. Algunas medidas preventivas eficaces son:
Adecuar la carga de trabajo a los recursos disponibles
Definir claramente funciones y responsabilidades
Mejorar la comunicación interna
Fomentar la participación de los trabajadores
Formar a mandos en gestión de equipos
Establecer canales para la resolución de conflictos
Estas medidas deben integrarse en el plan de prevención de la empresa y contar con seguimiento continuo.
Obligaciones de la empresa ante el riesgo psicológico
La normativa de prevención establece que la empresa debe garantizar la seguridad y salud de los trabajadores en todos los aspectos relacionados con el trabajo, incluidos los riesgos psicológicos.
Esto implica:
Identificar y evaluar los riesgos psicológicos
Planificar acciones preventivas
Informar y formar a los trabajadores
Vigilar la salud de forma adecuada
El incumplimiento de estas obligaciones puede derivar en responsabilidades administrativas y laborales.
Importancia del riesgo psicológico en la salud laboral
El riesgo psicológico tiene un impacto directo tanto en la salud de las personas como en el funcionamiento de la empresa. Un entorno laboral que no cuida estos factores presenta mayores niveles de absentismo, rotación y conflictos internos.
La correcta gestión de los riesgos psicológicos contribuye a:
Mejorar el bienestar laboral
Reducir bajas por causas psicosociales
Favorecer entornos de trabajo más saludables
Por ello, su integración en la Prevención de Riesgos Laborales no es opcional, sino una necesidad real y regulada.
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