La escalera de la cultura preventiva es un modelo que describe los distintos niveles de madurez de una empresa respecto a la prevención de riesgos laborales. A través de una progresión escalonada, permite identificar cómo perciben la seguridad tanto la dirección como las personas trabajadoras, y cómo se trasladan esas percepciones a la gestión diaria del trabajo.
El concepto de escalera de Parker se utiliza como herramienta de diagnóstico para conocer si la prevención se gestiona de forma reactiva, normativa o integrada en la organización. Su aplicación es habitual en auditorías internas, evaluaciones de cultura preventiva y planes de mejora en seguridad y salud laboral.
Este modelo no mide documentos ni procedimientos, sino comportamientos, actitudes y decisiones relacionadas con el riesgo laboral.
Origen y finalidad de la escalera de Parker en prevención de riesgos laborales
La escalera de Parker surge en el ámbito de la seguridad industrial como un sistema para clasificar el comportamiento organizativo frente a los accidentes de trabajo y las condiciones inseguras. Su finalidad principal es:
Identificar el nivel real de cultura preventiva de una empresa
Detectar debilidades en la gestión de la seguridad y salud
Facilitar la implantación de acciones correctivas adaptadas al nivel de madurez
Servir como referencia en procesos de mejora continua en PRL
A diferencia de otros modelos teóricos, la escalera de la cultura preventiva se centra en cómo se actúa ante el riesgo, no en cómo se declara que se actúa.
Niveles de la escalera de la cultura preventiva o escalera de Parker
La escalera de Parker se compone de cinco niveles. Cada uno representa una forma distinta de entender y gestionar la prevención de riesgos laborales dentro de la empresa.
Nivel 1: Cultura patológica en la escalera de la cultura preventiva
En el primer escalón, la prevención apenas tiene presencia en la organización. Se trata de empresas donde:
Los accidentes se consideran inevitables
La seguridad se percibe como un obstáculo para la producción
Solo se actúa cuando ocurre un daño grave
La responsabilidad del riesgo se atribuye a la persona trabajadora
En este nivel de la escalera de Parker, el incumplimiento de medidas preventivas es habitual y la formación en PRL es mínima o inexistente. La siniestralidad suele ser elevada y repetitiva.
Nivel 2: Cultura reactiva en la escalera de Parker
El segundo nivel corresponde a una cultura reactiva. Aquí la empresa empieza a actuar, pero solo después de que se produzca un accidente o incidente.
Características habituales:
Investigación de accidentes únicamente tras sucesos graves
Implantación de medidas correctoras puntuales
Importancia excesiva a las estadísticas de siniestralidad
Baja participación de las personas trabajadoras
En este punto de la escalera de la cultura preventiva, la prevención no forma parte de la planificación del trabajo, sino que aparece como respuesta a un problema ya ocurrido.
Nivel 3: Cultura normativa o formalista en la escalera de la cultura preventiva
Este nivel es muy común en muchas organizaciones. La empresa cumple con la normativa preventiva y dispone de documentación, pero la prevención se gestiona de forma administrativa.
Rasgos habituales:
Evaluaciones de riesgos actualizadas
Planes de prevención y procedimientos escritos
Formación obligatoria en PRL
Uso de equipos de protección individual
Sin embargo, en la escalera de Parker, este nivel se caracteriza porque la prevención se aplica “porque lo exige la ley”, no porque exista una convicción real. La integración en los procesos productivos es limitada.
Nivel 4: Cultura proactiva en la escalera de Parker
En el cuarto escalón, la empresa empieza a anticiparse a los riesgos laborales. La prevención se integra en la toma de decisiones y en la organización del trabajo.
Elementos distintivos:
Identificación de riesgos antes de que se materialicen
Participación activa de mandos intermedios
Comunicación fluida sobre seguridad y salud
Formación continua adaptada al puesto
En este nivel de la escalera de la cultura preventiva, la siniestralidad desciende de forma sostenida y las personas trabajadoras asumen un papel activo en la detección de situaciones peligrosas.
Nivel 5: Cultura generativa en la escalera de la cultura preventiva
El último nivel representa el grado más alto de madurez preventiva. La seguridad y salud en el trabajo forman parte natural de la organización.
Características principales:
La prevención está integrada en todos los procesos
El liderazgo en seguridad es visible y coherente
Las personas trabajadoras cuidan de su seguridad y de la de sus compañeros
Se aprende de errores e incidentes sin buscar culpables
En la escalera de Parker, este nivel se alcanza cuando la prevención deja de verse como una obligación y se convierte en un valor compartido dentro de la empresa.
Cómo aplicar la escalera de la cultura preventiva en una empresa
La escalera de la cultura preventiva puede utilizarse como herramienta práctica para mejorar la gestión de la PRL. Su aplicación suele seguir estos pasos:
Evaluación del comportamiento preventivo real
Identificación del nivel actual en la escalera de Parker
Análisis de brechas entre el nivel actual y el deseado
Diseño de un plan de acción adaptado
Seguimiento y revisión periódica
Este enfoque permite implantar medidas realistas, ajustadas a la situación concreta de la organización.
Relación entre la escalera de Parker y la siniestralidad laboral
Numerosos estudios en prevención de riesgos laborales muestran que existe una relación directa entre el nivel de la escalera de la cultura preventiva y la frecuencia de accidentes de trabajo.
Niveles patológico y reactivo: alta siniestralidad
Nivel normativo: reducción limitada de accidentes
Niveles proactivo y generativo: reducción sostenida y estable
Por este motivo, la escalera de Parker se utiliza como referencia en planes estratégicos de seguridad y salud laboral.
Ventajas de utilizar la escalera de la cultura preventiva en PRL
Aplicar este modelo aporta beneficios claros a las organizaciones:
Mejora del comportamiento seguro en el trabajo
Reducción de accidentes y enfermedades profesionales
Mayor implicación de la dirección y mandos
Mejora del clima laboral
Integración real de la prevención en la empresa
La escalera de la cultura preventiva no sustituye a la gestión preventiva tradicional, sino que la complementa desde el punto de vista humano y organizativo.
La escalera de la cultura preventiva como herramienta de mejora continua
La escalera de la cultura preventiva debe entenderse como un proceso dinámico. Las empresas pueden avanzar o retroceder según:
Cambios organizativos
Presión productiva
Rotación de personal
Estilo de liderazgo
Por ello, su revisión periódica es una práctica recomendada dentro de los sistemas de gestión de prevención de riesgos laborales.
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