Los síntomas osteomusculares son una de las causas más habituales de molestias y limitaciones físicas en el entorno laboral, especialmente en trabajos que implican posturas forzadas, movimientos repetitivos, manipulación manual de cargas o uso prolongado de pantallas. Identificar estos síntomas de forma temprana permite actuar antes de que evolucionen hacia trastornos más graves, con impacto directo en la salud de la persona trabajadora y en la organización del trabajo.
Síntomas osteomusculares más frecuentes en cuello y hombros
Los síntomas osteomusculares en la zona cervical y de los hombros aparecen con mucha frecuencia en puestos administrativos, de laboratorio, conducción y trabajos estáticos prolongados.
Entre los más habituales se encuentran:
Dolor localizado en la parte posterior del cuello
Rigidez cervical al iniciar el movimiento
Sensación de sobrecarga en trapecios
Dificultad para girar o inclinar la cabeza
Contracturas musculares persistentes
Dolor irradiado hacia hombros y parte superior de la espalda
Estos síntomas suelen relacionarse con pantallas mal ajustadas, falta de apoyo lumbar, estrés postural y ausencia de pausas. Si se mantienen en el tiempo, pueden derivar en cervicalgias crónicas o limitaciones funcionales.
Síntomas osteomusculares en espalda dorsal y lumbar
La espalda es una de las zonas más afectadas por los síntomas osteomusculares, tanto en trabajos sedentarios como en actividades físicas exigentes.
Los síntomas más comunes son:
Dolor lumbar tras la jornada laboral
Sensación de rigidez al levantarse o sentarse
Molestias entre las escápulas
Espasmos musculares
Pérdida de movilidad en flexión o extensión
Dolor que aumenta al permanecer sentado o de pie durante mucho tiempo
Estos síntomas están asociados a una mala ergonomía del puesto, manipulación manual de cargas sin técnica adecuada y mobiliario no adaptado. La repetición diaria de estas condiciones incrementa el riesgo de lumbalgias persistentes.
Síntomas osteomusculares en brazos, codos y antebrazos
En tareas que implican movimientos repetidos, agarres prolongados o uso continuo de herramientas, los síntomas osteomusculares en extremidades superiores son muy frecuentes.
Los más habituales incluyen:
Dolor en codos o antebrazos
Sensación de tensión al agarrar objetos
Pérdida de fuerza muscular
Inflamación localizada
Molestias al extender o flexionar el brazo
Sensación de cansancio precoz
Este tipo de síntomas suele aparecer en sectores industriales, logísticos, sanitarios y administrativos, y puede evolucionar hacia lesiones como epicondilitis si no se actúa de forma preventiva.
Síntomas osteomusculares en muñecas y manos
Las manos y muñecas soportan una gran carga funcional en numerosos puestos de trabajo. Los síntomas osteomusculares en esta zona suelen estar relacionados con movimientos repetitivos, uso de teclado y ratón, o herramientas manuales.
Entre los síntomas más comunes destacan:
Dolor en muñeca al moverla
Hormigueo en dedos
Entumecimiento nocturno
Sensación de rigidez matutina
Disminución de la destreza manual
Inflamación en la base de la mano
La aparición de estos síntomas puede ser progresiva y, si no se corrigen las condiciones de trabajo, afectar de forma notable a la capacidad laboral.
Síntomas osteomusculares en caderas, rodillas y piernas
Los síntomas osteomusculares en el tren inferior son habituales en trabajos que requieren bipedestación prolongada, desplazamientos continuos o posturas inadecuadas.
Los más frecuentes son:
Dolor en caderas al caminar o levantarse
Molestias en rodillas al subir o bajar escaleras
Sensación de rigidez articular
Pesadez en piernas
Fatiga muscular al final de la jornada
Dolor al mantener la misma postura durante mucho tiempo
Estos síntomas suelen agravarse cuando no se alternan posturas o no se dispone de superficies de trabajo adecuadas.
Síntomas osteomusculares de origen postural
Muchos síntomas osteomusculares no se manifiestan de forma inmediata, sino tras meses de exposición a posturas inadecuadas.
Algunos signos de alerta son:
Dolor difuso sin causa aparente
Sensación de cuerpo cargado
Necesidad frecuente de estirarse
Incomodidad constante al trabajar
Molestias que desaparecen en periodos de descanso
La evaluación ergonómica del puesto resulta determinante para detectar estas situaciones y reducir la exposición prolongada.
Síntomas osteomusculares relacionados con la carga física
Cuando la actividad laboral exige esfuerzo físico, los síntomas osteomusculares pueden aparecer incluso en personas sin antecedentes previos.
Los más habituales incluyen:
Dolor muscular generalizado
Fatiga persistente
Disminución de la capacidad física
Sensación de sobreesfuerzo
Recuperación lenta tras la jornada
Estos síntomas indican que la carga física supera la capacidad funcional de la persona trabajadora y requieren ajustes organizativos o técnicos.
Importancia de detectar los síntomas osteomusculares en el trabajo
Reconocer los síntomas osteomusculares en fases iniciales permite aplicar medidas preventivas eficaces: adaptación del puesto, pausas activas, formación postural y rediseño de tareas. La vigilancia de la salud y la evaluación de riesgos ergonómicos son herramientas imprescindibles para reducir la incidencia de estos problemas en el entorno laboral.
La intervención temprana contribuye a mejorar el bienestar, reducir bajas laborales y mantener la capacidad funcional a largo plazo.
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